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2006-10-05Statistics started:
Naves espaciales en el cine de CF, por Daniel Yagolkowski (artículo) Imprimir E-Mail
Artículo escrito por Daniel Yagolkowski
 
El dios Ra, cortesía de Wikipedia.El deseo de volar existe en la humanidad desde el comienzo de los tiempos. Representaciones de seres humanos flotando aparecen en imágenes rupestres, aunque muchos arqueólogos dan una respuesta más prosaica: los artistas prehistóricos simplemente pintaron escenas encima de otras preexistentes y, por eso, da la impresión de que las nuevas pinturas flotaran sobre las anteriores. Es factible que esos investigadores hubieran tenido razón en muchos casos… pero quizá no en todos, y no siempre las representaciones correspondan a seres flotando sino viajando en lo que parecen ser vehículos volantes. Está en Palenque la representación de un hombre volando, el llamado dios Kukulkán, a bordo de lo que parece un ingenio volador. Los mismos egipcios representaban el Sol en forma de disco dorado… pero, ¿es el Sol, el dios Ra? ¿Por qué, si se trata del Sol y desde siempre se lo vio en el cielo, era necesario representarlo con alas de halcón y dos cobras (nereus) que simbolizaban la velocidad de desplazamiento por los cielos y la capacidad destructiva, muy concreta, del dios? Los súmeros no se quedaban atrás: usaban unos sellos cilíndricos de arcilla para marcar correspondencia y mercaderías… y en varios de esos sellos se muestran objetos voladores circulares que se desplazan muy rápido, a juzgar por las alas y cola de halcón (el ave más rápida que se conocía en aquel entonces).

La CF abrevó en todas estas tradiciones y anomalías históricas de la Antigüedad, pero fue cuando pasó a la cinematografía que las naves voladoras requirieron en extremo del juego creativo de los diseñadores del estudio. En este artículo haremos una reseña de los distintos vehículos voladores, con referencia específica a aquellos que podían desplazarse por el espacio y aterrizar en otros planetas y en el nuestro.

En las primeras películas de CF en las que se consideraba el desplazamiento por el espacio se pensó en el viaje desde el punto de vista humano: qué nave podría llevar a personas a otros mundos.

Los primeros intentos cinematográficos parecieron basarse en los conocimientos de balística y en que la forma ideal para un objeto que viajara por el aire a elevada velocidad era la de una ojiva. Éste era un concepto novedoso que se había introducido a partir del siglo XIX con las nuevas balas para revólver y carabina y, posteriormente, las granadas para artillería, que fueron reemplazando paulatinamente a las municiones esféricas.

Póster de Trip to the Moon, cortesía de Wikipedia.Así, la ojiva volante se halla en películas que van desde Voyage dans la Lune, de George  Melies, pasando por la de Frau im der Mond (La mujer en la Luna) de Thea von Harbou. En esta última película, la nave, llamada Máquina Lunar, constaba de dos secciones básicas: una nariz que alojaba a los tripulantes y estaba dividida en tres pisos intercomunicados por una escalerilla, y  un cuerpo mucho más largo que alojaba los motores y en cuyo extremo posterior portaba la nariz anterior; a todo este cuerpo lo rodeaban cuatro cohetes impulsores que después se separaban. Si esta descripción es notable por la similitud con las naves modernas, los detalles curiosos no terminan así: en Frau… se hace que la nave esté hundida en un gigantesco tanque de agua, para disminuir su peso al dispararse hacia el espacio; los astronautas se tienen que acostar y atar en sus literas antes de partir, para soportar la aceleración; todo el interior de su compartimiento, paredes y piso, está lleno de estribos de cuerpo, para poner pies y manos ¡durante la ingravidez! (Recordemos que para ese momento aún no se habían hecho viajes al espacio y el concepto de falta de peso era completamente teórico.) Finalmente, para mostrar lo cuidadoso de la preparación técnica de von Harbou y Fritz Lang (entonces su marido) previa a la redacción del guión, debemos señalar que hoy en día es muy difícil encontrar copias completas de la película: toda la secuencia en que un científico explica la estructura de la nave que describimos más arriba, fue secuestrada por la Inteligencia Militar en la Alemania nazi y la hizo desaparecer, ¡porque la descripción de la Máquina Lunar era idéntica a la de las futuras bombas cohete V2!

Y hablando de V2, estos proyectiles sirvieron de base para muchas películas posteriores, hechas ahora por estudios estadounidenses y británicos, tales como los cohetes de Trip to the Moon, Destination Mars, XY21 (la espacionave que trajo al monstruo Ymir en la película 20 million miles to Earth).

El empleo de cohetes más o menos estilizados, en función del gusto del director y de los recursos económicos disponibles, fue bastante frecuente en las películas de CF de la década de 1950 (la Edad de Oro del cine de CF), hasta que se salió de la Tierra en la vida real y se vio que en el espacio no era necesaria la forma aerodinámica. De hecho, tampoco era tan necesaria para el reingreso a la Tierra. Además, los viajes espaciales, si bien de duración y distancia reducidas, hicieron pensar en el desplazamiento a otros planetas y en el tipo de nave que se necesitaría.

Así surgieron las naves enormes, porque tenían que llevar ingentes cantidades de combustible, alimentos, aire, talleres, almacenes y los motores en sí que ya no se podían alimentar con combustible, ni siquiera sólido como se usaba hasta ese momento en los cohetes. De hecho, se vio que era necesario construir esas naves en el espacio: así surgieron las estaciones espaciales en órbita terrestre, en las que se fabricaron naves como la Discovery.

Póster de 2001: a space odyssey, cortesía de Wikipedia.Epítome de las naves de larga distancia, por así decir, la nave de 2001: A Space Odissey sentó las pautas para sus parientes: las naves que alojaban los últimos ambientes silvestres de la Tierra, de Silent Running (después de todo, las construyó el mismo especialista, Douglas Trumbull) y la gigantesca nave de combate Galactica, de la película y la serie Battlestar Galactica.

Todas eran naves de varios kilómetros de largo, constituidas por distintas secciones que alojaban las distintas partes arriba mencionadas. No se prestaba atención a su aerodinamia porque no estaban pensadas para el descenso en planeta alguno y, si ello hubiera sido necesario, la gigantesca nave madre contaba con vehículos más pequeños y maniobrables. En ese sentido resulta curioso que en 2001… no se los mostrara en momento alguno y las únicas que aparecían eran las cápsulas (pods) que servían para hacer reparaciones durante el viaje. Galactica tenía los Space Vipers, naves de combate similares a cazas, que se desplazaban por el espacio como una nave común de reacción. Naves parecidas eran los cazas de Stars Wars, pero no así los de las fuerzas del Imperio, que eran naves circulares con dos planchas para captación de energía.

Póster ID4, cortesía de Wikipedia.Finalmente podemos mencionar los clásicos platos voladores, que parecen ser la forma que goza de más partidarios en el universo: un invasor extraterrícola que se precie de tal los debe usar, aunque en ID4 Independence Day, de las naves nodriza atmosféricas (porque estaban las otras, las gigantescas, que se mantenían en órbita lejana de la Tierra) salían navecillas de combate parecidas a platos voladores, pero con torretas muchos más altas y sin giro sobre un eje. No sólo los extraterrícolas: en Forbidden Planet, los exploradores humanos que llegan al planeta Altair lo hacen a bordo de un plato volador que tiene velocidad extralumínica.

Como detalle curioso señalamos que en un libro para niños, Los Viajes de Gulliver de Jonathan Swift, de la editorial argentina Sopena y publicado en 1944[1], se muestra una ilustración de Gulliver contemplando la ciudad aérea de Laputa… la cual se desplaza por los cielos sobre un gigantesco disco metálico.

En este trabajo nos hemos referido sólo a aquellas espacionaves con una cierta viabilidad lógica, pues en la década de 1920 se presentaron naves espaciales que viajaban por el espacio ¡con hélices! En las series de 1930 con el personaje de Buck Rogers, si bien las naves eran de reacción, se asemejaban a planchas de ropa que lanzaban humo y chispas por la cola, los mismos humo y chispas que lanzaban, con formas más a gusto del art déco (naves regordetas, con aletas largas e inútiles, pero visualmente placenteras), las espacionaves de la serie Flash Gordon.

Sea cual fuere la forma, empero, la existencia de naves espaciales revela que, como dijera Salomón, nada nuevo existe bajo el sol y que los futuros viajeros espaciales, lleguen donde llegaren, sabrán que escritores y diseñadores espaciales estuvieron ahí antes.
 
[1] La versión original de la novela de Jonathan Swift es de 1726. [Nota de los Editores] 
 
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