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Francisco Javier Masegosa Ávila |
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 Nací en Barcelona en 1972 en la Gran Via de les Corts Catalanes, que en aquel entonces aún se llamaba Jose Antonio Primo de Rivera. Residí en esa misma calle, donde aún viven mis padres, hasta que me emancipé cuando mi destino se cruzó con el de una Sabadellense, con la que felizmente me casé y tenemos dos criaturas. Actualmente resido en Terrassa, aunque siempre he trabajado en mi ciudad natal, mi Barcelona, de la cual no puedo de dejar de sentir cierta añoranza por la brisa marina que llega desde el barrio de Pueblo Nuevo hasta el Clot, mi antiguo barrio. A nivel laboral he hecho todo tipo de trabajos; camionero, tornero, frigorista... pero bueno, me decidí a estudiar un poco (siempre fui un mal estudiante y de joven dejé todos los proyectos a medias por falta de interés). Con el tiempo y después de cumplir el servicio militar, decidí enmendarme un poco y terminé los cursos que me faltaban especializándome en electrónica y telecomunicaciones. Desde el año 2002 trabajo en una operadora de cable como técnico de mantenimiento. Cuando era pequeño no era niño futbolero (el balón y yo teníamos serios problemas). En suplencia de mis carencias como deportista del balón, me imaginaba historias y situaciones que me abstraían todo el tiempo del recreo. Por ejemplo una de mis juegos favoritos era imaginar una máquina del tiempo (el W.C.) con la que hacía viajes a todas partes con solo tirar de la cadena. Me empezó a llamar la atención la ciencia ficción cuando aun cursaba primaria (qué lejanos quedan ya aquellos tiempos de adolescencia). Un día cayó en mis manos Yo Robot de Isaac Asimov y desde entonces me eclipsaron las singulares leyes de la robótica. El siguiente paso fue descubrir a Ray Bradbury con su Crónicas Marcianas y El hombre ilustrado (hasta entonces sólo me habían interesado los cómics). Con el tiempo me animé a escribir alguna cosa e ideé un relato con invasiones alienígenas de arañas mutantes y con la raza humana viviendo bajo tierra para soportar dicha invasión. Por casualidad cayó en mis manos un cuento de un escritor antiguo del que no recuerdo el nombre y me llevé una gran decepción porque éste ya había imaginado esa historia unos cuarenta años atrás. Después de eso desistí de mi etapa de escritor y lo dejé todo en una desilusión adolescente. El caso es que ha llovido mucho desde entonces, pero por azares del destino, hará un par de años a lo sumo, empecé a escribir pequeños microrelatos y poco a poco me fui animando a escribir más cosas y a desarrollar nuevas ideas que supongo que estaban latentes en mi mente. Así, veinte años después de mi primera renuncia como escritor, he vuelto a coger la pluma (teclado) y me he puesto manos a la obra para recuperar el tiempo perdido. En el mismo año 2008 he autopublicado en la editorial Lulu un modesto libro titulado Cuidado con los Salvajes, que consta de once relatos de ficción. Actualmente estoy reelaborado algunos de esos relatos que están publicados (con las atentas correcciones de Federico G.Witt)
en el Portal de Ciencia Ficción. También ahí están publicados varios
cuentos que conforman una nueva antología, aún sin cerrar, que se
llamará Crónicas temporales.
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