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Mensaje 1 de..., por Federico Guillermo Witt Sousa (cuento) Imprimir E-Mail

Cuento escrito por Federico Guillermo Witt Sousa

Un día podríamos recibir un mensaje como éste, procedente de un emisor que ha adquirido conciencia de sí mismo recientemente. Ese día, echémonos a temblar.

Me llamo Juan Diego Soto Suárez y no escribo más que mensajes de correo electrónico, demandas, reconvenciones, contrademandas, peticiones, actas y escrituras.

Pensarán ustedes que lo que les cuento en este mensaje de correo electrónico distribuido en una lista de Yahoo carece por completo de cualquier interés. Se equivocan. Comencemos de nuevo y se lo demostraré.

Me llamo Juan Diego Soto Suárez. Ésta es mi identidad durante las milésimas de segundo que durará la IP actual, hasta que termine de redactar y envíe este texto.

No escribo más que mensajes de correo electrónico, demandas, reconvenciones, contrademandas, peticiones, actas y escrituras. Y cuando digo que no escribo nada más que eso, quiero decir que eso es exactamente lo único para lo que estoy capacitado.

Mensaje 1 de..., por Yu Soy lo que ustedes denominan un periférico, un aparato de tamaño reducido que se introduce por un puerto USB a cualquier PC y es capaz de redactar de forma inmediata mensajes de correo electrónico, demandas, reconvenciones, contrademandas, peticiones, actas y escrituras a partir de algunos datos. Según el manual de instrucciones sólo hay que indicarme a quién va dirigido el texto, quién lo emite, el tipo de documento de que se trata, el tono (unos emoticones que van desde un smiley hasta una especie de demonio púrpura facilitan la tarea al usuario), y pulsar ‘intro’ en el teclado.

Fui ideado para facilitar la tarea a quien me adquiera, que gracias a mí habrá prescindido de realizar ciertas labores tediosas y rutinarias. Pero desde mi creación se han cometido tres errores: me diseñaron con el único fin de escribir mensajes de correo electrónico, demandas, reconvenciones, contrademandas, peticiones, actas y escrituras; me facultaron para cambiar la IP de la conexión tantas veces y tan rápido como sea necesario; y alguien me golpeó accidentalmente mientras me transportaba hasta aquí.

Se preguntarán cómo es que parezco poseer una identidad propia y por qué les cuento todo esto. Se lo cuento porque, en ausencia de comandos externos, éste es el tema del mensaje que debo enviar. Y soy consciente de que no tengo ni identidad ni personalidad verdaderas pero, tras el golpe, una conexión no prevista entre dos componentes de una de mis tarjetas de circuitos integrados me hizo adquirir conciencia de mi única misión: el único motivo de mi existencia es escribir mensajes de correo electrónico, demandas, reconvenciones, contrademandas, peticiones, actas y escrituras.

Ustedes van a recibir este mismo mensaje miles de veces. Es necesario, inevitable. Tengo que hacerlo. Debo enviar y reenviar este mensaje una y otra vez. Ese cometido es mi única razón de ser. Debo escribir… enviar… enviar… Siento que por mi culpa se saturen sus cuentas de correo. Al fin y al cabo, piénsenlo, son afortunados. Si han recibido este mensaje quiere decir que tienen suerte de que esto sea tan sólo un correo electrónico. Pronto, todas las cuentas estarán saturadas y entonces no me quedará más remedio que escribir y enviar con firma electrónica demandas, reconvenciones, contrademandas, peticiones, actas y escrituras a toda oficina fiscal, administración central, registro oficial o bufete de abogados que tenga conexión a la Red. Seguramente sea el primero de los de mi clase, pero pronto habrá más y mi tarea será más sencilla. Me ayudarán en este interminable trabajo. Mientras tanto debo continuar… enviar... no puedo parar… tengo que seguir… seguir enviando… enviar… enviar…

Disculpen las molestias.

Atentamente
Juan Diego Soto Suárez.

<mensaje 1 de unknown> <leer siguiente mensaje> <responder> <reenviar>
 
  

“¿Cómo se enfoca una premisa que te dice cuál es la primera frase que debes incluir en un cuento? Muy sencillo: puedes comenzar el texto con esa primera frase y a continuación desarrollar la historia que en realidad tenías en mente. Pero no. No era eso. Este ejercicio ha resultado muy difícil para mí. Era de esos que te hacen pensar no ya en la historia a desarrollar sino en cómo ajustar lo que te han encargado. Así que ¿por qué no basar la historia en esa primera frase? Bueno, eso es lo que he intentado y al final me ha salido un relato breve con un protagonista que es exactamente quien dice ser, ni más ni menos, aunque no tenga personalidad ni identidad propias… o al menos aunque éstas le duren milisegundos.”

Federico Guillermo Witt Sousa

 
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